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viernes, 12 de mayo de 2023

La mesa sigue puesta (II), por Gabriel Cruz Marcos

 En relación a la muestra de obras de Alberto Sánchez en la colección Roberto Polo (CORPO), con gusto redifundimos la opinión de Gabriel Cruz Marcos, vicepresidente del Círculo de Arte de Toledo.

Al hablar de Alberto me gustaría hacerlo amablemente y con el cariño, respeto y admiración que siempre he sentido por sus obras. Alberto fue el más grande de los grandes escultores revolucionarios del arte español del siglo XX, aquí y a nivel internacional. Y, además, ha sido uno de mis referentes en mi manera de concebir la forma, el volumen, el vacío, los remates de las obras… El otro escultor que también me ha acompañado es el Italiano Umberto Boccioni; vinculado al grupo Futurista, en el que el artista moderno debía liberarse de los modelos y las tradiciones figurativas del pasado para centrarse únicamente en el mundo contemporáneo, dinámico y en continua evolución.

Alberto, pese a su nacimiento en una familia humilde con muchas necesidades, es digno de admiración por su afán de superación. Lo imagino siempre salvando dificultades, y, como dicen muchos amigos y biógrafos, pasando muchas noches sin dormir para poder realizar el sueño de dedicarse al arte en general. Paso a paso fue relacionándose con lo más granado de su generación, un grupo -la denominada generación del 27- en el que dominó el respeto, la unión y la admiración mutua.   

De su familia, al primero que conocí fue a su sobrino Jorge Lacasa. Vino de Rusia a principio de los años setenta y fundó una Fundación en la calle Academia de Madrid. Reprodujo bastantes originales en bronce para vender a Colecciones, Fundaciones y Museos y así difundir las obras de su tío. En aquellos años nos encerrábamos algunos fines de semana a retocar los bronces que vendía para que quedaran lo más parecido a la pátina original. Años más tarde llegaron la viuda, Clara Sancha y su hijo, Alcaén, y la Fundación se cerró, así como la reproducción de obras.

Con todo esto, me atrevería a decir que hubo un desacuerdo entre los dos primos, porque Jorge veía la forma comercial de dar a conocer la obra de su tío, sin desprenderse de los originales que estaban expuestos en la Fundación. Es algo lícito puesto que para fundir un objeto siempre se necesita un modelo; todos los que fundimos en bronce tenemos el original en casa. Y pienso que Alcaén no tiene nada de comercial y se conforma con hacer exposiciones con las obras de su padre y, así, promocionar la figura de Alberto.  A Jorge le perdí la pista, no sé si volvería a Rusia o qué es de su vida; con Clara Sancha mi relación ha sido muy buena siempre, lo mismo que con Alcaén y sus hijos, que viven en Rusia. Uno de ellos, Alberto, después de terminar Bellas Artes en Madrid, es escultor y fotógrafo y viene a menudo a ver a su padre.

Este espacio que ocupa Alberto en CORPO no es el más idóneo. Al pasar al pequeño patio da una sensación engañosa, pues uno piensa que se va a encontrar un espacio más amplio y no es así;  es una salita que ya con los dibujos bastaría. Han ubicado las esculturas sobre una mesa por el riesgo que supone lucirlas individualmente en tan reducido espacio. Para exponerlas de forma independiente se requiere un espacio cuatro veces mayor al que hay. 


Uno de los días que estuve aquí, visitando la colección y la obra de Alberto, al pasar por la plaza Amador de los Ríos, camino del Círculo de Arte, recordé el espacio interior de San Felipe Neri y pensé que era un sitio ideal para mostrar las obras de Alberto, si se quieren lucir en solitario mientras se decide cómo y dónde se abre el deseado Museo de Arte Contemporáneo que nunca llega…. Pienso que sería conveniente no mezclar a Alberto con colecciones de arte que nada tienen que ver con el espíritu Ibérico, pues de esta manera le restan la importancia que tiene.  Se debe afrontar de una vez la cuestión del ansiado museo. Lo único que se consigue es que la colección del señor Polo se siga revalorizando cada día, mientras que otras pinturas y esculturas y piezas que forman parte de nuestro patrimonio se almacenan, se deterioran y se deprecian. Y no solo eso:  está acaparando el espacio que deberían ocupar exposiciones temporales de artistas manchegos reconocidos.


G. Cruz Marcos

Poemas de Alberto, pasados por Alcaén Sánchez en 1995

Quien soy me pregunto día a día noche a noche                                                                                            Y mi corazón responde: nadie, absolutamente nadie.                                                                            Tuve alas para volar alto pero me las deje cortar.                                                                            Naufrago soy en la mar de mis propios pensamientos                                                                                y en ellos me he de ahogar.                                                                                                                               Mas la maldad de la gente le empieza a contar a uno                                                                            los años cuando las ilusiones empiezan a envejecer                                                                                        Mas no importa                                                                                                                                       Presiento al mundo como una nube de langosta que va                                                                                                    sin cabeza

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Artista vanidoso                                                                                                                                       Alimaña de las ciudades                                                                                                                                  Para tu arte de rata blanca ahogada en pozo de agua                                                                                        salitre.

jueves, 9 de marzo de 2023

A mesa puesta, por Gabriel Cruz Marcos

 En relación a la exposición de Alberto Sánchez en la Colección Roberto Polo, compartimos la opinión del escultor Gabriel Cruz Marcos, miembro que fue del Grupo Tolmo, actual vicepresidente del Círculo de Arte de Toledo y cofundador de PACTO.

Tras un indecente arresto de las esculturas y dibujos en los depósitos del Museo Santa Cruz, CORPO nos invita a visitar las obras de Alberto a mesa puesta. Estuve en el acto inaugural y después para ver de nuevo las obras de un gran escultor que levantó un nuevo arte nacional, importante pilar de la vanguardia española del S XX. El espacio lo han acomodado lo mejor posible para que luzca plenamente. Pero no es el sitio idóneo que requieren estas obras, ya que, al ser reducido, se quedan comprimidas. Las obras de Alberto, un hombre siempre comprometido con sus ideales y sus múltiples oficios, no encajan bien con las de otros autores que nada tienen de ibéricos y mucho menos de sus alcalaínas tierras de Añover, de los cerros de Vallecas y sus añoradas Covachuelas. Esta es mi forma de decir que no es el sitio adecuado y que deberían de estar en otro lugar de Toledo, más acorde con estas obras. 


Fotografías del autor

Cuando el verano pasado me enteré de que, por fin, se cumpliría la condena de arresto domiciliario de las obras de Alberto y que estaban haciendo obras en lo que fue biblioteca, intuía, como otros posibles toledanos, la ampliación para hacer un gran museo donde estuviese toda la obra que contenía la Casa de las Cadenas. Y de esa manera (eso me decía mi imaginación) se iría incrementando con la colección de obras de arte que fue de la CCM y otras posibles obras de todos los que se han visto influenciados por su legado, como Baltasar Lobo, Jorge Oteiza, Constantin Brancusi, Ángel Ferrán, entre otros artistas contemporáneos, además de las que ya cuenta la colección que acompañaba a Alberto en el Museo de Arte Contemporáneo como las de Arredondo, Beruete, Palencia, Bores, Barjola, Cossío y otras generaciones más vinculadas con nuestro mapa ibérico. Miguel Hernández afirma que Alberto es el único escultor del rayo, el único que grava el color de la madrugada, el único que ha hecho un monumento a los pájaros y una estatua al bramido. Un día se expondrán sus obras alrededor del Tajo o en el lugar más difícil de los montes de Toledo.

Personalmente no tengo nada en contra de la colección Polo. De vez en cuando me acerco a contemplar su contenido, y, otras, con el pretexto de recrearme en el continente. En relación con todo el revuelo sobre el aprovechamiento o no de las obras de Alberto por parte de este coleccionista, no hay que olvidar que por encima de todo es galerista y dispone de una colección de arte. En primer lugar, viene bien para que se generalice un poco más el conocimiento de nuestro patrimonio en arte y, en segundo lugar, si a la vez sirve para reivindicar otras demandas, pues bienvenido sea.

Cruz Marcos